viernes, 29 de agosto de 2008

HEPATITIS B



¿Qué es la Hepatitis B?
La hepatitis B, llamada VHB (virus de hepatitis B), es un virus que infecta al hígado (el hígado ayuda a digerir la comida y mantiene la sangre saludable). Actualmente es la única ETS que se puede prevenir con una vacuna.

¿Quién puede contraer la Hepatitis B?
Cualquier persona puede contraer hepatitis B. Las personas que tienen relaciones sexuales sin protección o usan drogas inyectables tienen más probabilidades de contraer hepatitis B.

¿Cómo se transmite la Hepatitis B?
La hepatitis B puede vivir en todos los líquidos del cuerpo, pero se transmite principalmente a través de la sangre, el semen y los líquidos vaginales. El virus también puede vivir en líquidos del cuerpo como la saliva, las lágrimas y la leche materna. Es posible infectarse de las siguientes maneras:
Teniendo relaciones sexuales (por vía vaginal, anal u oral) con una persona infectada
Compartiendo artículos personales como hojas de afeitar, cepillos de dientes y cortaúñas con una persona infectada
Compartiendo agujas para inyectarse drogas con una persona infectada
Usando agujas o equipo no estéril para hacerse tatuajes, perforarse los oídos para ponerse aretes, o aplicar acupuntura
Una madre infectada con hepatitis B también puede pasarle el virus a su bebé durante el parto.
¿Cuáles son los síntomas de la Hepatitis B?
Muchas personas no tienen síntomas. Algunas personas pueden tener hepatitis B sin tener ningún síntoma y luego volverse inmunes (lo cual significa que están protegidas contra infecciones futuras por hepatitis B). Algunas personas pueden tener síntomas que desaparecen y luego volverse inmunes. Otras contraen el virus y nunca se vuelven inmunes. Estas personas son portadoras y pueden continuar transmitiendo el virus a otros, aun años después. Si una persona tiene síntomas, éstos pueden tardar entre 6 semanas y 6 meses en aparecer después de la infección con hepatitis B. Muchas personas con hepatitis B tienen síntomas parecidos a los de la gripe. Los síntomas pueden incluir:
Cansancio, falta de energía
Pérdida del apetito y de peso
Fiebre
Tono amarillento de la piel o los ojos (ictericia)
Dolor muscular o de articulaciones
Dolor de estómago
Náusea, vómitos
Diarrea
Orina de color oscuro
Evacuaciones (movimientos intestinales) de color claro
Hígado hinchado y sensible al tacto (el proveedor de cuidados de salud lo detecta durante el examen médico)
¿Cómo se diagnostica la Hepatitis B?
El proveedor de cuidados de salud puede diagnosticar la hepatitis B mediante un análisis de sangre.

¿Hay cura para la Hepatitis B?
No, no hay cura para la hepatitis B. Pero la mayoría de las personas se recupera y no tiene ningún síntoma después de 6 meses. El tratamiento consiste en conseguir suficiente descanso, comer una dieta saludable y evitar el alcohol. El proveedor de cuidados de salud verifica que el hígado esté funcionando normalmente mediante análisis de sangre.

Algunas personas llevan el virus sin tener síntomas y pueden transmitírselo a otros. La hepatitis B también puede causar síntomas de larga duración, así como enfermedad permanente del hígado, incluyendo cáncer del hígado.

¿Cómo puedo prevenir transmitir la Hepatitis B a otros?
Si estás infectada, no tengas relaciones sexuales ni contacto íntimo con nadie (por ejemplo, besarse) hasta que tu proveedor de cuidados de salud lo apruebe. No compartas artículos personales, como hojas de afeitar y cepillos de dientes. Es posible tener hepatitis B sin siquiera saberlo y transmitirlo a otros. Asegúrate de decirle a tus compañeros(as) de relaciones sexuales, actuales y anteriores, que tienes hepatitis B, ya que es posible que los hayas infectado. Aliéntalos a vayan a su doctor lo antes posible, que se hagan la prueba, y que consulten la posibilidad de recibir globulina gamma y vacunarse para protegerse de la hepatitis B. Una vez que tu proveedor de cuidados de salud diga que puedes volver a tener relaciones sexuales, asegúrate de usar condones de látex (o de poliuretano para personas alérgicas al látex) al tener relaciones sexuales por vía oral, anal o vaginal.

¿Cómo yo puedo evitar contraer la Hepatitis B?
Tu mejor protección contra la hepatitis B es una vacuna. Se da en 3 inyecciones separadas. Tienes que recibir las tres dosis para que la vacuna te dé la máxima protección. Puedes bajar tu riesgo de contraer hepatitis B no teniendo relaciones sexuales o, si las tienes, usando un condón de látex. Si te enteras que tu compañero(a) tiene hepatitis B, pregúntale a tu proveedor de cuidados de salud si necesitas globulina gamma y/o la vacuna.

También puedes reducir tu riesgo de contraer hepatitis B evitando lo siguiente:
Compartir agujas o jeringas
Compartir instrumentos usados para perforarse los oídos para ponerse aretes, hacerse tatuajes y remover pelo
Compartir cepillos de dientes u hojas de afeitar

ULCERA PEPTICA



Una úlcera es toda lesión de la piel o membrana mucosa con forma crateriforme (con forma de un cráter, al perderse parte del tejido) y con escasa o nula tendencia a la cicatrización. Una úlcera péptica es aquella que afecta la mucosa que recubre el estómago o el duodeno (la primera parte del intestino delgado). Las úlceras pueden afectar tanto a las mujeres como a los hombres sin importar su edad.
Helicobacter pylori (H. pylori) es el nombre de una bacteria que habita en la membrana que recubre el estómago. Aun cuando anteriormente se pensaba que la comida picante o muy condimentada, el ácido y las tensiones eran las causas principales de las úlceras, ahora se sabe que las úlceras son causadas por la bacteria H. pylori (H. Pylori lo que causa es una gastritis cronica dificultando el proceso de regeneracion de la mucosa propendiendo a la formacion de la ulcera.). Las medicinas que reducen el ácido en el estómago pueden ayudar a que la persona se sienta mejor, pero el dolor puede volver a presentarse. Dado que muchas de las úlceras son causadas por esta infección bacteriana, se pueden curar de forma permanente con la ayuda de antibióticos adecuados.
Una úlcera péptica es una llaga en el revestimiento del estómago o el duodeno, que es el principio del intestino delgado. Las úlceras pépticas son comunes: uno de cada 10 estadounidenses contrae una úlcera en algún momento de su vida. Una causa de la úlcera péptica es una infección bacteriana, los investigadores creen que Helicobacter pylori es responsable de la mayoría de ulceras pépticas, pero algunas úlceras son causadas por el uso prolongado de agentes antiinflamatorios no esteroideos (AAINE), como la aspirina (ácido acetilsalicílico) y el ibuprofeno. En contadas ocasiones, tumores cancerosos del estómago o del páncreas pueden causar úlceras. Las úlceras pépticas no son causadas por alimentos muy condimentados ni por el estrés.

La infección por una bacteria espiral y móvil, denominada Helicobacter pylori es una la causa principal de la úlcera, tanto del estómago como del duodeno. La bacteria se adquiere en la infancia y vive durante muchos años en el interior del estómago.
Fotografía de microscopía electrónica de Helicobacter pylori.
Aunque siempre produce una pequeña inflamación, la mayoría de las veces ésta no produce síntomas. Helicobacter pylori casua una úlcera solamente en una pequeña proporción de los individuos que padecen la infección por dicha bacteria (aproximadamente uno de cada diez) .
Localizaciones más frecuentes de la úlcera péptica.
Figura 3. Fotografía por endoscopia de una úlcera peptica.
Descubrimiento de la infeción por Helicobacter pylori y su papel en la úlcera.

La presencia de bacterias espirales en el estómago humano fue descrita por primera vez por Kreinitz en 1906. No fue sin embargo hasta inicios de los años 80 cuando Robin Warren redescubrió el germen y estableció por primera vez su relación con la inflamación gástrica y la úlcera. Robin Warren animó a Barry Marshall a intentar aislar la bacteria. Los intentos de cultivar la bacteria resultaron infructuosos hasta que, casualmente, los frascos de cultivo de la biopsia número 35 quedaron olvidados durante las vacaciones de Semana Santa de 1982.
A la vuelta de vacaciones, Marshall observó la presencia de unas bacterias en cultivo que no se correspondían con ninguna especie conocida. Había aislado por primera vez Helicobacter pylori, sin duda uno de los descubrimientos más importantes en Medicina en los últimos 25 años.
Robin Warren (izquierda) y Barry Marshall en su laboratorio de Perth, Australia a mediados de los años 80.

Como puede una bacteria producir una úlcera?

El mecanismo exacto por el que Helicobacter pylori induce la aparición de úlceras nos resulta desconocido. Los estudios más recientes sugieren que la presencia en el duodeno de cepas de bacterias especialmente agresivas y capaces de producir toxinas que pueden lesionar directamente las celulas superficiales se relaciona con la aparición de úlcera. También sabemos que es necesario que el estómago produzca ácido (sique siendo válido el aforismo "sin ácido no hay úlcera") y que algunos factores predisponen a la aparición de úlcera, especialmente el consumo de tabaco y los fármacos antiinflamatorios.

Es lo mismo una úlcera gástrica que una duodenal?

No es lo mismo. Aunque el manejo es muy parecido(en ambas hay que tratar la infección por Helicobacter) hay una diferencia importante: Así como las úlceras duodenales nunca son malignas, un porcentaje muy pequeño de las úlceras de estómago pueden corresponder a un tumor en fase inicial. Por esto es probable que su médico le recomiende control por endoscopia y biopsias si ha presentado una úlcera de estómago, después del tratamiento, para comprobar la perfecta cicatrización y confirmar que no se observan células tumorales. Sin embargo, no es necesaria la endoscopia de control si la úlcera es de duodeno.

¿Cómo he cogido la infección?

La infección se adquiere en la infancia transmitida de persona a persona. Los animales domésticos no son portadores de Helicobacter pylori y no pueden contagiar la infección. Una vez adquirida, la infección se mantiene a lo largo de la vida a no ser que se realize un tratamiento adecuado. Una parte importante de la población española (en los adultos de más de 40 años, más del 50%) es portadora del germen. En la gran mayoria de ellos el germen da lugar solamente a una mínima inflamación en el estómago que no produce molestias ni implica riesgos. Se calcula que solamente uno de cada 10 portadores desarrolla una úlcera en relación con la infección. Por este motivo, actualmente no se recomienda buscar la infección y mucho menos realizar tratamiento en individuos que no presentan molestias digestivas.

Cómo se diagnostica la infección por Helicobacter pylori?

El diagnóstico se puede realizar por dos tipos de métodos. Los que necesitan de una endoscopia se denominan invasivos y los que se pueden realizar sin endoscopia no invasivos. Si su médico observa una úlcera puede coger una muestra del estómago para estudio al microscopio o para realizar una prueba rápida (que se denomina test de la ureasa).
En caso de que no se necesite endoscopia las pruebas se denominan no invasivas. Hay tres: prueba del aliento, detección de anticuerpos para Helicobacter en sangre o detección en heces. De estos, los más utilizados son la prueba del aliento y la detección de anicuerpos en sangre (serologia).
Test rápido de la ureasa. Durante la endoscopia se toma una muestra de estómago y se introduce en un pocillo. Si la gelatina que contiene el pocillo se vuelve de color rosa (arriba) la prueba es postiva (hay infección) mientras que s sigue de color amarillo (inferior) es negativa.
La prueba del aliento es muy fiable y no requiere pinchazos ni endoscopia. Requiere simplemente beber un líquido con sabor a limón y soplar en un pequeño tubo. Es una de las pruebas más utilizadas, tanto para el test inicial como para controlar la respuesta al tratamiento.
Es importante saber que la mayoría de las pruebas se alteran si usted está tomando antibióticos o medicamentos para la úlcera. Así es posible que tenga la infección por Helicobacter y la prueba no la detecte. Consulte a su médico sobre si el tratamiento que recibe interfiere o no con las pruebas e informe de lo que está tomando a la persona que recoja el test del aliento.
En que casos hay que realizar tratamiento de la infección?.

Se debe realizar tratamiento a todos los pacientes con úlcera que presenten la infección. El tratamiento adecuado durante una semana es suficiente no solamente para curar la úlcera sino también para evitar que esta se reproduzca. Solamente se recomienda tratamiento a largo plazo con medicamentos antiulcerosos en aquellos pacientes que no puedan abandonar el tratamiento con aspirina o antiinflamatorios.
Por el contrario, si usted no presenta síntomas, no existe ningun dato actualmente que sugiera que es necesario buscar la infección ni hacer tratamiento para curarla.

¿Puedo curarme de mis molestias de estómago eliminando la infección por Helicobacter pylori?

No todas las molestias de estómago corresponden a una úlcera. Los datos de que disponemos actualmente sugieren que en pacientes sin enfermedad ulcerosa el tratamiento es de poca o ninguna utilidad. Incluso se discute si al eliminar la infección pueden aumentar los síntomas de determinados trastornos. Por tanto, actualmente no se recomienda realizar tratamiento indiscriminado de la infección. Se considera adecuado tratar únicamente los pacientes con úlcera. En otras enfermedades el médico ha de valorar individualmente sus riesgos y posibles beneficios antes de iniciar el tratamiento ya que este puede ser contraproducente.

¿Cual es el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori?

La infección por Helicobacter pylori resulta de difícil tratamiento. El interior de la luz gástrica es un lugar inhóspito, donde no llegan las células que se encargan de defender al organismo. Tampoco llegan bien muchos antibióticos. Por esto es necesario asociar varios medicamentos antiulcerosos y antibióticos para conseguir eliminar la infección. El tratamiento que se recomienda actualmente asocia tres medicamentos distintos (dos antibióticos y un fármaco que disminuye la producción de ácido por el estómago) administrados durante una semana. Antes de iniciar el tratamiento su médico se asegurará de que usted no es alérgico a ninguno de los medicamentos que deberá tomar.
Los tratamientos más habituales consisten en 6-8 pastillas al día, la mitad con el desayuno y la otra mitad con la cena

Una vez realizado el tratamiento, ¿puedo volver a contraer la infección? ¿Debo realizar algún tipo de control?

Si el tratamiento es efectivo es muy raro volver a contraer la infección. La gran mayoria de los pacientes estarán curados de manera definitiva. Por tanto no se justifica ninguna medida de control ni precaución y no es necesario mirar si los familiares tienen la infección ni tratarlos ni siquiera en el caso de que se efectue el tratamiento en niños.
En cuanto al control, en la mayoria de los casos no es necesario. El tratamiento cura alrededor del 85% de los casos de la infección. Si el tratamiento no ha sido efectivo, es probable que la úlcera vuelva a dar síntomas y en ese momento se podrá realizar el estudio y un nuevo tratamiento. Solamente si la úlcera ha causado una hemorragia o una perforación (lo que denominamos úlcera complicada) se recomienda realizar control. También en las úlceras de estómago se recomienda realizar endoscopia de control, dado que puede tratarse de tumores en fase inicial que si se detectan, pueden requerir una intervención quirúrgica.

NEUMONIA


Neumonía” es un término general que engloba las infecciones de pulmón, que pueden estar provocadas por diversos microorganismos, como virus, bacterias, hongos y parásitos.
A menudo, la neumonía empieza tras una infección de las vías respiratorias altas (una infección de nariz y garganta). En estos casos los síntomas de neumonía se ponen de manifiesto dos o tres días después de haber contraído un catarro o dolor de garganta.
Signos y síntomas
Los síntomas de neumonía varían, dependiendo de la edad del niño y de la causa de la neumonía. Algunos de los síntomas más frecuentes son:
fiebre
escalofríos
tos
respiración inusualmente rápida
emisión de sonidos sibilantes y ruidos roncos al respirar
respiración trabajosa que hace que los músculos intercostales se retraigan (los músculos de la caja torácica o entre las costillas se hunden con cada respiración)
vómitos
dolor torácico
dolor abdominal
disminución de la actividad
pérdida del apetito (en los niños mayores) o escaso interés por el pecho o el biberón (en los lactantes)
en casos extremos, color azulado, gris o amoratado en los labios y las uñas de las manos.
A veces el único síntoma que presenta un niño con neumonía es la respiración rápida. En ocasiones, cuando la neumonía afecta a la parte inferior de los pulmones, ubicada cerca del abdomen, puede no haber ningún problema respiratorio, pero habrá fiebre y dolor abdominal o vómitos.
Cuando la neumonía es de origen bacteriano, generalmente el niño infectado enferma relativamente deprisa y experimenta una súbita aparición de fiebre alta y respiración inusualmente rápida. Cuando la neumonía es de origen vírico, los síntomas tienden a aparecer de forma más gradual y suelen ser menos intensos que en la neumonía bacteriana. La respiración sibilante es más frecuente en la neumonía vírica.
Algunos tipos de neumonía provocan síntomas que dan pistas sobre qué gérmenes están causando la enfermedad. Por ejemplo, en niños mayores y adolescentes, la neumonía provocada por Mycoplasma (también denominada neumonía atípica) se caracteriza por provocar dolor de garganta y de cabeza aparte de los síntomas de neumonía habituales.
En los lactantes, la neumonía provocada por Chlamydia, además de provocar síntomas leves, puede asociarse a conjuntivitis en ausencia de fiebre. Cuando la neumonía está provocada por la tos ferina (también denominada pertusis), el niño puede tener largos episodios de tos, ponerse cianótico (azul) debido a la falta de aire o emitir un sonido aspirado característico al intentar coger aire.
Descripción
La neumonía es una infección pulmonar que puede estar provocada por distintos tipos de gérmenes, como las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos. Aunque los distintos tipos de neumonía tienden a afectar a diferentes grupos de edad, la mayoría de las neumonías están provocadas por virus. Algunos de los virus que provocan la neumonía son los adenovirus, el rinovirus, el virus de la gripe, el virus sincitial respiratorio (VSR) y el virus de la parainfluenza (el que provoca el crup).
Incubación
El período de incubación de la neumonía varía, dependiendo del tipo de virus o bacteria causantes de la infección. Algunos de los períodos de incubación más habituales son: virus sincitial respiratorio, de cuatro a seis días; influenza (gripe), de 18 a 72 horas.
Duración
Con tratamiento, la mayoría de los tipos de neumonía bacteriana se curan en un plazo de entre una y dos semanas. La neumonía vírica puede durar más. La neumonía provocada por Mycoplasma puede tardar de cuatro a seis semanas en curarse por completo.
Contagio
Los virus y bacterias que provocan la neumonía son contagiosos y se suelen encontrar en los fluidos y secreciones de la boca y de la nariz de una persona infectada. La enfermedad se puede contagiar cuando una persona infectada tose o estornuda cerca de otra persona, y también al compartir vasos, cubiertos y similares y al tocar pañuelos utilizados por una persona infectada.
Prevención
Existen vacunas para prevenir las infecciones por virus o bacterias que pueden provocar algunos tipos de neumonía.
Los niños suelen recibir vacunaciones sistemáticas contra la Haemophilus influenzae y la tos ferina (pertusis) a partir de los 2 meses de edad. (La vacuna de la tos ferina o pertusis es la "p" parte de la “triple" o DPT.) En la actualidad también se administra la vacuna contra el neumococo, una causa habitual de neumonía bacteriana.
Los niños con enfermedades crónicas, que corren mayor riesgo de desarrollar otros tipos de neumonía, pueden recibir vacunas adicionales o medicación potenciadora del sistema inmunitario. La vacuna antigripal, aunque es recomendable administrarla también a los niños sanos, se recomienda insistentemente a los niños con enfermedades crónicas, como los trastornos cardíacos crónicas, los trastornos pulmonares o el asma.
Los bebés prematuros, al estar en mayor situación de riesgo de desarrollar complicaciones graves, pueden recibir tratamientos que protegen temporalmente contra el virus sincitial respiratorio, que puede provocar neumonía en los niños pequeños.
A veces los pediatras administran antibióticos como medida profiláctica para prevenir la neumonía en niños que han estado expuestos a personas con determinados tipos de neumonía, como la tos ferina. Los niños con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) también pueden recibir antibióticos como medida profiláctica para prevenir la neumonía provocada por Pneumocystis carinii.
En la actualidad también existen medicamentos antivirales, que se pueden utilizar para prevenir algunos tipos de neumonía de origen vírico o para atenuar sus síntomas.
Asimismo, en algunas áreas de alto riesgo, se hacen regularmente cribados anuales de tuberculosis, ya que la detección precoz de la tuberculosis permite prevenir la infección activa por tuberculosis, incluyendo la neumonía.
Por lo general, la neumonía no es contagiosa, pero los virus que infectan las vías respiratorias altas y que pueden provocar una neumonía sí lo son, de modo que lo mejor que usted puede hacer es mantener a su hijo alejado de las personas que tengan una infección de las vías respiratorias altas. Si algún miembro de su familia tiene una infección de nariz o garganta, mantenga sus vasos, cubiertos y platos separados de los del resto de la familia, y lávese las manos frecuentemente, sobre todo si manipula pañuelos usados.
Cuándo llamar al pediatra
Llame al pediatra inmediatamente si su hijo presenta cualquiera de los signos o síntomas de neumonía, y especialmente si su hijo:
tiene problemas para respirar o respira anormalmente deprisa
tiene los labios o las uñas de las manos azulados o grises
tiene 39 º C o más de fiebre, o 38 º C o más si se trata de un bebé de menos de 6 meses.
Tratamiento profesional
Los médicos suelen hacer un diagnóstico de neumonía después de explorar a sus pacientes y de pedirles diversas pruebas. Para emitir un diagnóstico, pueden solicitar radiografías de tórax, análisis de sangre y a veces cultivos de bacterianos de las mucosidades o flemas producidas al toser.
En la mayoría de los casos, la neumonía se puede tratar con antibióticos orales administrados en la misma casa del niño, sin que sea necesario hospitalizarlo. El tipo concreto de antibiótico utilizado depende del tipo de neumonía.
Puede ser necesario hospitalizar a un niño para que reciba tratamiento si tiene una neumonía provocada por la tos ferina u otra neumonía bacteriana que cursa con fiebre alta y disnea (dificultad para respirar). También se le hospitalizará si necesita que le administren oxígeno, si tiene una infección de pulmón que puede haber pasado al torrente sanguíneo, si padece una enfermedad crónica que afecta al sistema inmunitario, si está vomitando tanto que no pueden medicarse por vía oral o si tiene episodios de neumonía recurrentes.
Tratamiento en casa
Si el pediatra de su hijo le ha recetado antibióticos para tratarle una neumonía bacteriana, déle al niño la medicación siguiendo al pie de la letra las indicaciones del pediatra y prolongue el tratamiento durante el período de tiempo que este le indique. Así ayudará a su hijo a recuperarse antes y reducirá las probabilidades de que contagie a otros miembros de la familia.
Cuando su hijo se encuentre mal, no le fuerce a comer, pero anímele a beber abundante líquido, sobre todo si tiene fiebre. Antes de administrar a su hijo un medicamento antitusígeno (para inhibir la tos), pregunte al pediatra si está indicado, ya que algunos fármacos antitusígenos impiden que los pulmones se limpien de mucosidades, lo que puede ser contraproducente en algunos tipos de neumonía.
Si su hijo tiene dolor torácico, pruebe a aplicarle una manta eléctrica o un paño caliente en el pecho. Póngale el termómetro por lo menos una vez por la mañana y otra por la tarde, y llame al pediatra cuando tenga 38º C o más si es un bebé de menos de seis 6 meses, o cuando tenga 39º C o más si es mayor.
Compruebe el color de las uñas de las manos y los labios de su hijo para asegurarse de que están rosados, no azulados o grises, lo que es un signo de que los pulmones del niño no están obteniendo suficiente oxígeno.

jueves, 21 de agosto de 2008

cirrosis hepatica


Conocimientos básicos sobre el hígado
El hígado es uno de los órganos más importantes del cuerpo humano. Está ubicado en la zona superior del abdomen en el lado derecho, por debajo de las costillas y pesa aproximadamente 1,5 kg. Un hígado normal es suave y flexible, está conectado directamente al intestino delgado por medio del conducto biliar, el cual transporta la bilis que se produce en el hígado hacia el intestino delgado donde es utilizada para la digestión.
El hígado funciona como una gran fábrica química. Casi toda la sangre que sale del estómago e intestino pasa por el hígado. Entre las muchas funciones que el hígado cumple están las siguientes:
Producción de bilis y otras enzimas (proteínas) digestivas.
Producción de proteínas que ayudan a la coagulación de la sangre.
Metabolismo del colesterol.
Almacenamiento de glicógeno que sirve de combustible a los músculos.
Mantención de los niveles hormonales.
Regulación de los niveles hormonales.
Metabolización (descomposición) de medicamentos, alcohol y otras drogas.
Considerando todas las funciones del hígado, no es sorprendente que las enfermedades hepáticas alteren todas las demás funciones del cuerpo. Una de las enfermedades más importantes es la cirrosis.
¿Qué es la cirrosis?
Cuando hay una cirrosis, el hígado forma nódulos delimitados por tejido fibroso. La funcionalidad de estos nódulos no es igual a la del hígado normal.
La cirrosis es la consecuencia de un daño acumulado en el hígado, habitualmente durante varios años, que se caracteriza por la acumulación de fibrosis (“cicatrices”) en el tejido hepático. Estos cambios del tejido interfieren con la estructura y funcionamiento normal del hígado, ocasionando serias complicaciones en la circulación de la sangre a través de dicho órgano y en sus funciones.
¿Cuáles son las causas de la cirrosis?
Existen numerosas causas que pueden desencadenar la cirrosis hepática, entre las principales están:
Virus de hepatitis B, hepatitis C, y hepatitis D.
Consumo excesivo de alcohol.
Hígado graso no alcohólico (también llamada esteatohepatitis no alcohólica): Condición frecuente en la población general, asociada a diabetes y obesidad.
Enfermedades hereditarias o congénitas como:
Hemocromatosis, en la cual se acumula hierro dentro del hígado dañado el tejido.
La enfermedad de Wilson, la cual es causada por una alteración en el transporte del cobre, acumulándose en el hígado y en otros tejidos.
Ausencia de proteínas específicas o enzimas para metabolizar diferentes substancias en el hígado, como la deficiencia de alfa 1-antitripsina.
Reacción severa a drogas o medicamentos.
Exposición prolongada a agentes tóxicos en el medio ambiente.
Ciertas enfermedades del corazón (insuficiencia cardiaca).
Obstrucción prolongada del conducto biliar, como la colangitis esclerosante.
¿Se pueden identificar las causas de la cirrosis?
Sí. La mayoría de las veces las causas de la cirrosis se pueden identificar:
En caso de cirrosis alcohólica: Antecedentes de consumir alcohol regularmente o en exceso, cambios físicos o de conducta y una biopsia del tejido hepático.
En caso de hepatitis: Exámenes de sangre para detectar el virus, biopsia hepática, etc. La biopsia hepática es una muestra del tejido del hígado que se obtiene bajo anestesia local.
¿El beber excesivamente puede llevar a una persona a adquirir cirrosis?
Muchas personas que ingieren alcohol en cantidades excesivas desarrollan cierto grado de daño al hígado, pero no necesariamente lleva a la cirrosis hepática. Entre aquellos individuos que consumen entre 200 y 400 mL de alcohol diariamente por un período de 15 años o más, aproximadamente una tercera parte desarrollará cirrosis hepática, otra tercera parte desarrollará hígado graso y el resto tendrá problemas hepáticos leves.
En general, mientras más beba y mientras más frecuente y regularmente lo haga, mayor será la probabilidad de que termine desarrollando cirrosis del hígado.
El alcohol por sí sólo en cantidades excesivas es un tóxico que puede causar cirrosis.
¿Puede una persona que bebe socialmente adquirir cirrosis?
Sí. Los individuos que ingieren alcohol socialmente también pueden desarrollar cirrosis. Los factores que contribuyen al desarrollo de la enfermedad son:
Cantidad de alcohol consumida.
Frecuencia con que se consume alcohol.
Factores genéticos o hereditarios.
Estado físico y nutricional.
No se saben las razones por qué algunos individuos son más propensos que otros a los efectos del alcohol. Las mujeres toleran peor el alcohol que los hombres. Muchos investigadores creen que la razón de esto es que los hombres tienen una habilidad mayor que las mujeres para metabolizar y eliminar el alcohol. Investigaciones indican que las mujeres, aún consumiendo menos alcohol que los hombres, desarrollan cirrosis más frecuentemente que los hombres.
¿La hepatitis siempre resulta en cirrosis?
Algunos pacientes con hepatitis crónica viral desarrollan cirrosis, Hay 5 tipos conocidos de virus causantes de hepatitis.
La hepatitis aguda de tipo A y la hepatitis E no llevan a la hepatitis crónica.
La hepatitis tipo B aguda lleva a una infección crónica en el 5% de los pacientes adultos. En una minoría de estos pacientes, la hepatitis crónica progresa a cirrosis.
La hepatitis aguda tipo D afecta sólo a individuos previamente infectados con el virus de la hepatitis B.
La hepatitis aguda tipo C se convierte en crónica en aproximadamente 80% de los adultos infectados. Una minoría de estos pacientes (20 - 30%) progresará a cirrosis hepática en un período de varios años (10 a 30 años).
¿Cuáles son los signos y síntomas de la cirrosis?
El principio de la cirrosis es por lo general silencioso siendo muy pocos los síntomas específicos. A medida que se acumula el daño en el hígado, pueden aparecer los siguientes síntomas:
Pérdida de apetito.
Malestar general.
Náusea y vómitos.
Pérdida de peso.
Agrandamiento del hígado.
Ictericia o coloración amarilla de la piel y la parte blanca de los ojos, debido a la acumulación de la sangre cuando el hígado no es capaz de eliminar bien la bilis.
Prurito o picazón.
Ascitis o líquido en el abdomen, por mala circulación de la sangre en el hígado.
Vómitos con sangre, por ruptura de venas (várices) en la parte baja del esófago.
Hipersensibilidad (sensibilidad aumentada) a los medicamentos, provocada por mal funcionamiento del hígado.
Encefalopatía o cambios del estado de conciencia, los que pueden ser sutiles (confusión) o profundo (coma).
El diagnóstico de la cirrosis puede ser inesperado. Una persona puede presentarse al médico con síntomas que no aparezcan de enfermedad hepática y luego de un examen físico y análisis de sangre descubrir que tiente cirrosis.
¿Cuál es el tratamiento para la cirrosis?
El tratamiento para la cirrosis depende del tipo de cirrosis que padezca la persona, el tiempo que haya durado la enfermedad y el daño permanente que haya sufrido el hígado. Algunas veces el daño que sufren el hígado se puede corregir si se encuentra la causa específica de la cirrosis y se da el tratamiento adecuado.
En el caso de la cirrosis alcohólica, la abstención total y una dieta balanceada son partes importantes del tratamiento.
En el caso de la cirrosis secundaria a hepatitis viral, se usan medicamentos para aumentar la respuesta del sistema de inmunidad contra el virus, como el interferón.
En casos de cirrosis causada por hepatitis autoinmune, los corticosteroides solos o combinados con la azatioprina pueden ser un tratamiento efectivo.
En los pacientes cirróticos con ictericia, el tratamiento suplementario con vitaminas liposolubles pueden ayudarlos.
En el caso de la enfermedad de Wilson, se eliminan las cantidades excesivas de cobre en el organismo por medio de medicamentos.
En la hemocromatosis, se elimina el exceso de hierro por medio de flebotomías (extracción de sangre).
Muchos tipos de cirrosis requieren un trasplante de hígado cuando la insuficiencia hepática está avanzada.
¿Cuáles son las complicaciones de la cirrosis?
Las complicaciones de la cirrosis incluyen la ascitis, la encefalopatía hepática y la hemorragia por ruptura de várices esofágicas.
La ascitis es tratada reduciendo la ingesta de sal más la administración de diuréticos. En algunos casos es necesaria la evacuación directa de grandes cantidades de líquido en el abdomen por medio de un catéter a través de la pared abdominal, también llamado paracentesis.
El tratamiento del coma hepático o principio de coma (encefalopatía hepática) requiere medicamentos específicos, reducir la ingesta de proteínas y el control de la hemorragia digestiva.
El tratamiento de las hemorragias por las várices esofágicas incluye tratamientos endoscópicos como la ligadura o escleroterapia (inyección directa de una sustancia química que destruye la várice en su interior) y otros tratamientos como medicinas que disminuyen la tendencia a sangrar, compresión de una várice sangrante por medio de balones inflables especiales y un procedimiento llamado shunt protosistémico intrahepático transyugular (TIPS).
¿Como puede afectar la cirrosis a otras enfermedades que yo padezca o su tratamiento?
La responsabilidad del hígado por el funcionamiento adecuado de todo el organismo es tan grande que una enfermedad crónica del hígado puede modificar las respuestas de su organismo a una variedad de enfermedades. El funcionamiento anormal del hígado en la cirrosis puede:
Afectar la dosis de medicamentos requeridos para el tratamiento de otras enfermedades.
Afectar el tratamiento de la diabetes.
Afectar la respuesta del organismo a la infección.
Alterar la tolerancia a procedimientos quirúrgicos.
Los pacientes con cirrosis son propensos a desarrollar infecciones bacterianas, trastornos en el funcionamiento del riñón, úlceras estomacales, cálculos en la vesícula, cierto tipo de diabetes y cáncer del hígado.
¿Cuáles son las expectativas de tener una salud razonable y supervivencia con un tratamiento?
El tratamiento en esta etapa y con adherencia adecuada a las recomendaciones de su médico puede llevar a una mejoría de los síntomas, con lo que el paciente puede llevar una vida y actividades normales.
Cuando la cirrosis no es descubierta a tiempo, el pronóstico puede ser menos favorable con respecto a tener una mejoría y las complicaciones como la ascitis y la hemorragia son más frecuentes.
¿Cómo puedo yo evitar la cirrosis?
No beba en excesoEvite el uso de bebidas alcohólicas. El alcohol destruye las células del hígado. El grado de regeneración de las células del hígado varia de persona a persona. Un daño previo al hígado por virus desconocidos o sustancias químicas pueden afectar el proceso de regeneración.
Tome precauciones al usar productos químicos.El hígado tiene que procesar mucho compuestos químicos que no existían en el pasado. Se necesitan más investigaciones para determinar el efecto de estos compuestos. Cuando use productos químicos en su trabajo, al limpiar su casa o al trabajar en el jardín tome las siguientes precauciones:
Asegúrese de que haya buena ventilación.
Use el producto siguiendo las instrucciones.
Nunca mezcle substancias químicas.
Evite el contacto de estas substancias con su piel, pues se pueden absorber a través de ella y lávese prontamente si esto ocurre.
Evite inhalar substancias químicas.
Use ropa que lo proteja.
Busque ayuda médica.Manténgase bajo cuidado médico si desarrolla una hepatitis viral hasta que su mejoría esté asegurada.
El hígado es un órgano grande, con gran reserva funcional, capaz de seguir desempeñando sus funciones vitales aunque esté dañado. También tiene la capacidad de repararse a sí mismo en cierto grado. Las células que mueren pueden se reemplazadas por otras nuevas. Si la causa de la cirrosis puede ser eliminada, estos factores ayudan a tener cierta mejoría y a desempeñar una vida normal.

SISTEMA RESPIRATORIO



La respiración es un proceso involuntario y automático, en que se extrae el oxígeno del aire inspirado y se expulsan los gases de desecho con el aire espirado.
El aire se inhala por la nariz, donde se calienta y humedece. Luego, pasa a la faringe, sigue por la laringe y penetra en la tráquea. A la mitad de la altura del pecho, la tráquea se divide en dos bronquios que se dividen de nuevo, una y otra vez , en bronquios secundarios, terciarios y, finalmente, en unos 250.000 bronquiolos.
Al final de los bronquiolos se agrupan en racimos de alvéolos, pequeños sacos de aire, donde se realiza el intercambio de gases con la sangre.
Los pulmones contienen aproximadamente 300 millones de alvéolos, que desplegados ocuparían una superficie de 70 metros cuadrados, unas 40 veces la extensión de la piel.
La respiración cumple con dos fases sucesivas, efectuadas gracias a la acción muscular del diafragma y de los musculos intercostales, controlados todos por el centro respiratorio del bulbo raquídeo. En la inspiración, el diafragma se contrae y los músculos intercostales se elevan y ensanchan las costillas. La caja torácica gana volumen y penetra aire del exterior para llenar este espacio. Durante la espiración, el diafragma se relaja y las costillas descienden y se desplazan hacia el interior. La caja torácica disminuye su capacidad y los pulmones dejan escapar el aire hacia el exterior.
Proporciona el oxígeno que el cuerpo necesita y elimina el dióxido de carbono o gas carbónico que se produce en todas las células.
Consta de dos partes :Vías respiratorias pulmones
Las Vías RespiratoriasEstán formadas por la boca y las fosas nasales, la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios y los bronquiolos.
La laringe es el órgano donde se produce la voz, contiene las cuerdas vocales y una especie de tapón llamado epiglotis para que los alimentos no pasen por las vías respiratorias.
La tráquea es un tubo formado por unos veinte anillos cartilaginosos que la mantienen siempre abierta, se divide en dos ramas: los bronquios.
Los bronquios y los bronquiolos son las diversas ramificaciones del interior del pulmón, terminan en unos sacos llamadas alvéolos pulmonares que tienen a su vez unas bolsas más pequeñas o vesículas pulmonares, están rodeadas de una multitud de capilares por donde pasa la sangre y al realizarse el intercambio gaseoso se carga de oxígeno y se libera de CO2.
Los pulmones son dos masas esponjosas de color rojizo, situadas en el tórax a ambos lados del corazón, el derecho tiene tres partes o lóbulos; el izquierdo tiene dos partes.
La pleura es una membrana de doble pared que rodea a los pulmones.

Respiración Consiste en tomar oxígeno del aire y desprender el dióxido de carbono que se produce en las células.
Tienen tres fases :1. Intercambio en los pulmones.2. El transporte de gases.3. La respiración en las células y tejidos.
El Intercambio en los pulmones
El aire entra en los pulmones y sale de ellos mediante los movimientos respiratorios que son dos:En la Inspiración el aire penetra en los pulmones porque estos se hinchan al aumentar el volumen de la caja torácica. Lo cual es debido a que el diafragma desciende y las costillas se levantan.En la Espiración el aire es arrojado al exterior ya que los pulmones se comprimen al disminuir de tamaño la caja torácica, pues el diafragma y las costillas vuelven a su posición normal.
Respiramos unas 17 veces por minuto y cada vez introducimos en la respiración normal ½ litro de aire. El número de inspiraciones depende del ejercicio, de la edad etc. la capacidad pulmonar de una persona es de cinco litros. A la cantidad de aire que se pueda renovar en una inspiración forzada se llama capacidad vital; suele ser de 3,5 litros.
Cuando el aire llega a los alvéolos, parte del oxígeno que lleva atraviesa las finísimas paredes y pasa a los glóbulos rojos de la sangre. Y el dióxido de carbono que traía la sangre pasa al aire, así la sangre venenosa se convierte en sangre arterial esta operación se denomina hematosis.
Transporte de los gases
El oxígeno tomado en los alvéolos pulmonares es llevado por los glóbulos rojos de la sangre hasta el corazón y después distribuido por las arterias a todas las células del cuerpo.
El diòxido de carbono es recogido en parte por los glóbulos rojos y parte por el plasma y transportado por las venas cavas hasta el corazón y de allí es llevado a los pulmones para ser arrojado al exterior.
La Respiración de las células
Toman el oxígeno que les lleva la sangre y/o utilizan para quemar los alimentos que han absorbido, allí producen la energía que el cuerpo necesita y en especial el calor que mantiene la temperatura del cuerpo humano a unos 37 grados.